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jueves, 22 de marzo de 2012

LA MUJER EN LA INDUSTRIA

Ciclo de conferencias en torno a las fábricas MIRAR LO PROPIO CON OJOS PROPIOS

 MUJER Y FÁBRICA


El pasado sábado 17 de Marzo tuvo lugar, en el Museo de las Reales Fábricas de San Juan de Alcaraz, una nueva conferencia  del ciclo Mirar lo propio con ojos propios, en torno a las fábricas de Riópar.

Esta vez estuvo dedicado a la  mujer obrera, en
especial a todas aquellas que trabajaron en las Fábricas de Metales de Riópar. 



Se quiso así rendir homenaje a estas mujeres que no lo tuvieron fácil, y que con su esfuerzo y trabajo abrieron la posibilidad de la bastante mayor igualdad de derechos entre hombres y mujeres que hoy disfrutamos.


Abrió la conferencia Aurora Galán Carretero, profesora de sociología de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Albacete (UCLM) y doctora por la Universidad Complutense de Madrid, especializada en el estudio del patrimonio industrial desde una perspectiva de género.

Su acercamiento a la realidad de las Fábricas de Riópar estuvo precedido de una reflexión general sobre Mujer e Industria, aclarando conceptos como sexo y género, así como sobre el histórico sistema patriarcal propio de las colonias industriales, que marcaba las relaciones de género dentro y fuera de la fábrica, dirigiendo sus actividades productivas y de ocio (división del trabajo y participación en las actividades sociales); Una desinteresada y valiosísima colaboración para situar nuestras fábricas en el contexto nacional.

Junto con Olivia Albert, que ha recogido el testimonio de las pocas mujeres que hoy pueden contar su trabajo en las fábricas, abrieron un nuevo enfoque para el estudio de la historia de las Fábricas de Metales de Riópar, para valorar el papel de la mujer dentro de los procesos industriales, la relación con sus compañeros, así como su vida y trabajo dentro y fuera de la fábrica.

Desde la constitución de la Compañía Metalúrgica en 1846, solo las mujeres viudas o huérfanas, sin “varón que pudiera hacerse cargo de ellas”,  podían entrar a trabajar en las fábricas: una especie de caridad, muy rentable para la empresa ya que era mano de obra barata. También el campo lo trabajaban las mujeres, en el día a día; los hombres actuaban en lo que hiciera falta fuerza, como la labranza, o en los asuntos a resolver en sociedad: acequias etc.


En un mundo de hombres (la empresa metalúrgica), nunca supusieron más de un 10% del total de la plantilla de trabajadores.

Las mujeres trabajaban en el Almacén o en Acabados (Baños y Pulido); después de la Guerra Civil, también en la Oficina (familiares de la dirección) y en el Economato. La fundición, el cincelado y el mecanizado de las piezas era cosa de hombres, también lo mejor pagado.

Ascensión, Pepa, Blasa, Teodora, Loli, Brígida, Juana Antonia, Vitorina, Lucrecia, Josefina, Gloria, Moraima, Justina, Mila, Alicia, Valentina, Rosario...detrás de cada nombre de mujer hay una historia diferente, según si eran de Riópar o de las aldeas cercanas, el número de hijos a su cargo o si pertenecían a una u otra familia...

Fábrica años 50 [Foto: Riopar.info] 

Todas estas mujeres, sin embargo, compartieron un mismo destino, los rigores de la doble tarea reservada a las mujeres: el trabajo en las fábricas y el mantenimiento de sus hogares, cría de los hijos, trabajo en la huerta y en la casa.

Ellas, transmisoras de los conocimientos y costumbres arraigadas en la Sierra, supieron llevar todas las cargas.Desde aquí mostramos nuestro respeto a su no siempre justamente valorado trabajo y esfuerzo.



Esperamos que se mantenga el ánimo de la gente a seguir dando testimonio sobre las formas de vida de los y las trabajadoras de las fábricas, ya que sus memorias son fundamentales para la reconstrucción de nuestro más próximo pasado. ¡Gracias a tod@s!


Pepita trabajó en Baños y Pulido

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